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domingo, 14 de noviembre de 2010

VIENTO PATAGÓNICO

En la Patagonia, el viento es un habitante permanente, forma parte de nuestras vidas, es una constante presencia; los antiguos tehuelches lo llamaban Kóshkil...


martes, 21 de octubre de 2008

UN POCO DE HISTORIA, POR FAVOR...


La historia, más precisamente la información histórica, es vital a la hora de la correcta toma de decisiones. Lo es también para tener un criterio que nos pueda acercar con mayor objetividad a la realidad y así evaluar con conocimiento los acontecimientos políticos.

Es llamativo, que por el tema de la reestatización de las AFJP, los medios de comunicación no hayan recurrido en ningún momento a situarlo, no sólo en el contexto financiero actual, sino al devenir que fue teniendo todo lo que significaba patrimonio estatal o sea el patrimonio del pueblo, durante las décadas infames.

La historia nos muestra inapelablemente la relación entre el debilitamiento del Estado y la desprotección social, entre la que se encuentra la situación de nuestros jubilados, condenados a la miseria durante más de 25 años.

El momento amerita recordar algunos datos históricos:

- Ya desde la época de Martínez de Hoz el Estado fue sujeto de desmantelamiento y desacreditación, necesaria ésta última para servir de fundamento a los privatizadores y “comunicadores sociales ad-hoc”.

- A partir de 1994 (Primera dinastía Mingo) se transfirieron diez cajas jubilatorias provinciales -todas deficitarias- al sistema nacional. Por esas transferencias, el Estado Nacional sumó un déficit de 2.000 millones anuales, de aquel entonces.

- A partir de julio de 1994 (misma dinastía) el Estado dejó de recibir los aportes patronales de los trabajadores que se pasaron a las AFJP. Actualmente, las AFJP promedian una recaudación mensual que supera los 1.000 millones de pesos.. 33 mil personas que integran el sector pasivo y que están afiliadas a las AFJP reciben la totalidad de su haber por parte del Estado debido a que sus aportes ya no existen más; 220 mil reciben la mitad; y para otras 100 mil una parte del haber es estatal; apenas 23%, es decir, 103 mil jubilados, cobran todo su haber de la AFJP.

- Esos aportes hoy significan 12.000 millones anuales. Entre julio de 1994 y principios de este año, las AFJP recaudaron alrededor de 40.000 millones de pesos que, sin la reforma, hubieran ido a la ANSES. (Cavallo, siempre te estaremos agradecidos)

- Sólo el 1,5% de los fondos de las Administradoras está en acciones de empresas argentinas, lo demás se vuelca a la timba financiera.

- En 1994, Cavallo redujo los aportes patronales. Luego Roque Fernández los siguió bajando. Ambos ministros apostaron a que esa reducción ayudara al “blanqueo laboral” y a que las empresas tomaran más gente. Ninguna de esas dos hipótesis se cumplió. Casi todo el aumento de la ocupación fue “en negro”. Esa medida significó uno de los mayores subsidios estatales a empresas privadas de la historia argentina: en diez años, las compañías -de la industria y el agro- se quedaron con 34.424 millones de pesos.

Según datos de la ANSES, si no se hubiese aplicado esa rebaja entre 1994 y el 2004 el Estado hubiera tenido una recaudación adicional de 65.000 millones de pesos.

- 10.000 millones de pesos se apropiaron las AFJP en comisiones.

De lo que queda, apenas un tercio del total, va a parar a las cuentas de los afiliados al sistema de capitalización y futuros jubilados.

Dolorosamente es así, todo el esfuerzo recaudatorio y la venta de patrimonio del Estado (de propiedad exclusiva del Pueblo Argentino) fue drenado por mecanismos perversos a la sombra de la globalización de las operatorias financieras internacionales, contrayendo además 100.000 millones de deuda externa. A la vista están los resultados de la privatización de las empresas rentables del Estado y del sistema previsional

Con estos fondos en manos del Estado, las cuentas previsionales del sector público hubieran tendido al equilibrio, se hubiera podido garantizar jubilaciones dignas y también su movilidad.

El dogma del Mercado entró en contradicción, los países poderosos del mundo salen a salvar las malas gestiones de los operadores de la timba global, aquellos que daban cátedra de cómo manejar las finanzas de un país y hasta califican el riesgo de las naciones emergentes.

En este contexto, es auspicioso que en nuestro país el Estado salga a salvar el sistema previsional, o sea a los actuales y futuros jubilados. Es lo que corresponde, es lo que objetivamente vemos que se está haciendo.

Siempre tenemos la posibilidad de construir en el presente una historia mejor...


Fernando Gracián Triviño
Villa Luro, 21 de octubre de 2008
Argentina

domingo, 7 de septiembre de 2008

INFORME SOBRE TRABAJO INFANTIL

La problemática del trabajo infantil se ha incrementado en la última década en forma alarmante en Argentina: más de 1.500.000 niñas y niños menores de 15 años se encuentran en situación de trabajo.
Los nuevos riesgos emergentes, producto del ambiente insalubre, repercuten sobre la calidad de vida del niño exponiéndolo en los períodos de desarrollo.
Toda situación de trabajo en períodos tempranos de la vida constituye una amenaza, en tanto incide siempre como factor adverso sobre la salud del niño y el posterior desarrollo total de sus capacidades como adulto.
En Latinoamérica, los principales sectores en los que se da el trabajo infantil son el sector agrícola (agro tóxicos), minería, niños que viven y buscan materiales en los basurales y los niños que trabajan en las calles de las grandes ciudades y están expuestos a contaminantes aéreos y accidentes de tránsito.

Fuente: Asociación Argentina de Médicos por el Medioambiente – www.aamma.gov.ar

viernes, 29 de agosto de 2008

Esos raros peinados nuevos

Viernes por la noche, después de casi dos horas de súplica a mis viejos para poder salir con mis amigos, con 19 años recién cumplidos me someto a escuchar una larga lista de recomendaciones antes de salir. Luego del ok, corro a prepararme.

Revolviendo la ropa, buscando con qué vestirme, viendo de qué forma peinarme, cruzo frente al espejo y sin darme cuenta me quedé observándome. Era mi reflejo lo que trataba de distinguir, y es que hoy ya no se como me veo. Sorprendida por lo que me pasaba, una serie de interrogantes invadieron mi mente. Apurada por salir dejé todos mis mambos cerebrales y después de despedirme de los viejos, partí hacia una noche de diversión con mis amigos.

Subo al colectivo y me siento en el centro, tal vez haya sido la ubicación lo que me hizo sentir nuevamente rara, y otra vez la invasión de interrogantes sin respuestas comenzaron a ocupar mi cabeza. Observando en rededor, me encontraba viajando con todos jóvenes de más o menos la misma edad que la mía, algunos adolescentes. La mayoría en grupitos separados, igual peinado, igual vestimenta, pero separados al fin.

Entre tanta variedad de estilos de ropas o peinados, mentalmente hacía un recorrido por mi cuerpo haciendo una revisión de lo que me había puesto. Yo no llevaba flequillo al costado, no vestía todo de negro como muchos de ellos, ni tampoco de múltiples colores, no llevaba tachas, ni pirsing, sin cicatrices intencionales, ni maquillajes extravagantes.

Luego del viaje finalmente me encuentro con mis amigos, los que visten como yo y hasta, tal vez piensen como yo.

La noche transcurrió y a la vuelta observaba a aquellos jóvenes y a los no tanto que al igual que yo, regresaban a sus lugares. El fin de todos era el mismo, seguramente llegar y tirarse en alguna cama, la diferencia entre unos y otros ya no estaba marcada sólo en los peinados o vestimenta, sino en el estado en que volvían. Ojos rojos, caras pálidas, aroma de diversos alcoholes, mareos, caídas, descomposturas, etc. En ese momento entendí las recomendaciones de los viejos, pero aún así, los interrogantes en mi cabeza siguen bailando.

La semana comienza con el debate en el seno de mi familia (numerosa por cierto) sobre un artículo aparecido en una revista, in titulado “Las tribus urbanas” donde se trata de explicar las formas de vestir, peinar y hasta la diferencia que separa a las distintas “tribus” de jóvenes y adolescentes. A mi modesto entender esta gente no entiende nada. Por un lado algunos los denominan “fenómenos”, creo, un modo, como mínimo despectivo, por no decir racista. Otros más simplistas, dicen que es sólo una moda, y los expertos sociólogos y analistas sostienen que es el temor que siente el joven o adolescente a tener que dejar su familia y pasar a ingresar a la sociedad, y así, dependiendo del punto de vista del “adulto” la opinión que se vierta.

Y después de leer este artículo comienzo a encontrar las respuestas que rondan en mi cabeza. Con mis modestos 19 años, creo que los adultos antes de buscar respuestas en las actitudes de los adolescentes, tendrían que dar explicaciones de sus actitudes y comportamiento como parte integrante de esta sociedad en la que vivimos.

Cuestionan nuestra forma de vestir y peinarnos, y no se dan cuentan que sólo consumimos lo que nos venden. Afirman que tememos ingresar a la sociedad y dejar nuestras vidas de “privilegiados”, y yo me pregunto ¿Cómo no temer? ¿Acaso la sociedad no se teme a sí misma? ¿Cómo no vestir de luto? ¿Acaso no vivimos en una sociedad muerta? Para aquel que no entiende la actitud de los jóvenes y adolescentes, tendría que primero mirarse a sí mismo y tratar de explicar cual es su actitud como adulto en la sociedad.

¿Cómo pretender que aquel que está dando sus primeros pasos no busque alternativas al camino que nos muestran los adultos? Ese camino que nos muestran los adultos, los jóvenes lo vemos como un pantano lleno de bosta, que al dar unos pequeños pasos te hundís y te llenas de mierda. Entonces, a quién tendríamos que pedir ayuda, si el que tendría que marcar el paso, es el más equivocado. Cómo no darse vuelta y mostrar la espalda, si lo único que se ve es violencia, robos, muertes, pedofilia, discriminación, desabastecimiento, remarque de precios, peleas entre políticos, empresarios, etc, etc, etc. Cómo no perderse en el camino, si es más barato y rápido consumir lo “ilegal” que una canasta familiar.

Siempre vi la vida como un juego, cada uno de nosotros no es más que una ficha. Como todo juego tiene reglas, pero es más fácil ganar si rompés esas reglas, y con trampas podés dominar el juego. Mientras más separadas están las fichas más débiles son, y así las derribas más fácil si no sirven en tu juego, o las tomás para tu conveniencia.

La vida es eso, quienes pueden juegan con trampa, hacen más débiles a los pequeños, lo entretienen con modas superfluas, con artículos sin necesidad, los vuelven consumistas. Los dividen en sectores, en clases, en ricos y pobres.

Para no ver esto, hay que ser adulto, y un solo culpable, los adultos. Son ellos los pilares de la sociedad, y esta base está podrida. Y si la base está podrida, o es insegura, si no sabe lo que quiere, lo demás se viene abajo, se cae, ya no es más una sociedad porque todo se derrumbó.

Entonces surge una pregunta que si alguno la sabe, necesito que me la responda, pero simplemente, sin ambigüedades, sin explicaciones raras. ¿Para que seguir apostando si de todas formas perdés?


Eva Bibiana
Lomas de Zamora
Argentina
29 de agosto de 2008

martes, 19 de agosto de 2008

Mi voto no es positivo...


Una N y una Y...

Una N y una Y superpuestas bordaban el frente de su gorrita. Su cabeza giraba hacia la ventana y hacia la cara de sus compañeros de viaje. Su cuerpo inquieto jugueteaba con los otros dos chicos, entre los tres no sumarían treinta años. Sus gritos, de niños, llenaban el aire denso del vagón. Como mi Sebastián, pensó el vendedor de alicates cuando los vio sentados en el descanso inmediato a la puerta que comunica con el otro vagón. Verlos, le causó primero una espontánea sonrisa paternal. Luego su gesto se tornó azorado. Fue cuando vio que la manita de uno de ellos revolvía el fondo de una lata de poxirán, mientras el de la gorrita aspiraba y exhalaba por la boca una bolsita de polietileno. Los otros dos se peleaban por la lata como si lo hicieran por un chupetín apetitoso.

“Se van a estropear”, llegó a decirles el vendedor antes de seguir rumbo al otro pasillo. Sólo obtuvo una mirada de asombro por parte de los pibes.

Mientras tanto, a escasos cinco metros, una madre miraba disimuladamente la situación, mientras jugaba con su hijo de unos siete años en un asiento de dos. La situación la inquietaba, mientras miraba a su inquieto crío, regalándole una sonrisa fingida. Todo volvió a la normalidad cuando los tres chicos bajaron en la Estación Flores, dejando en el andén su niñez.

Era allá por octubre de 1999: las campañas políticas se agitaban, los candidatos se apasionaban frente a un público desapasionado. Los discursos se encendían. Renacían esperanzas adormecidas.

Una administración se iba, entre denuncias de corrupción y confirmaciones de plan económico. Esto sí que no se discute, se puede y se debe criticar el accionar de los funcionarios cuestionados pero, Señores El Plan no se toca. Se harán retoques, se humanizará , pero la convertibilidad es intocable. Es un patrimonio nacional.

Mi voto no es positivo...

Tengo 46 años, pasé gran parte de mi juventud entre sirenas y razzias, entre goles de Kempes y soberanías alcohólicas. Sí, me tocó la secundaria- la época más fogosa- en el Proceso, jugando a las escondidas entre botas; pero también recuerdo que antes de eso, cuando era chico (como los del tren) había un proyecto de país.

Recuerdo que la política era una pasión excitante. Se creía que se podían cambiar realidades, algunos creían que podían cambiar el mundo. Un mundo más justo, un mundo más solidario. La militancia política se ponía al servicio de los ideales, de las utopías. Los políticos populares competían, no por mostrar quien era el más obediente o el menos peligroso, sino el más revolucionario. Equivocado o no el militante sentía que era un orgullo ser parte de un proyecto para la nación. Ser político era un honor. El ideal era lo bello y no el dinero. El idealista era admirado y no considerado un imbécil como hoy día.

Pareció renacer la primavera, allá por 1983. Aires nuevos, desilusión, bronca. Felices Pascuas. ¿Y la democracia qué? Pragmatismo, desprecio, arrogancia, monopolios, políticos esponsoreados, corrupción, la ideología del noticiero, hiperinflación, convertibilidad y poxirán. Mucho poxirán...

Es sorprendente, hasta la risa, como algunos diputados y senadores se tratan de desentender de todo esto, más teniendo en cuenta la situación que vivimos por diciembre de 2001.

Pareciera que ellos hubieran estado en una colonia en Tahití mientras todo esto ocurría, disfrutando de la naturaleza y elucubrando políticas. Bueno, más de uno por ahí estaban...

Entonces, mis queridos compañeros de cadalso, es hora de decirles claramente que la política no es para ellos, ni para ninguno que no quiera cambiar la realidad de los tantos que se han quedado afuera de todo. Que se hagan hombres de negocio, que acepten sus reglas, pero que no engañen más: o responden a los intereses del pueblo o a los de la oligarquía.

Que la política sea para los cojonudos, los honestos y los idealistas. No para los traidores y los corruptos, funcionales a los intereses concentrados.

En alguna esquina, en un vagón o en alguna estación alguien lo necesita.

Fernando G. Triviño
Villa Luro, 19 de agosto de 2008
Argentina

LA RAZÓN NO DA DERECHOS...

Por Daniel Pardl


“La razón no da derechos...” Esto quiere decir que aunque uno sienta que tiene razón en tal o cual afirmación o hecho, el derecho debe demostrarlo o más precisamente ganárselo, y hoy por hoy, ese derecho parece debatirse en los medios de comunicación masivos, y m
ás cuando se tratan hechos políticos o de interés general.

“La razón no da derechos…” Pensémosla, analicémosla. Esa frase resume, a mi criterio, que hoy por hoy las batallas políticas se dirimen en el campo de la comunicación más allá de quien tenga razón en la cuestión de fondo.

Está aseveración quedó totalmente evidenciada en los últimos acontecimientos que mantuvieran en vilo a la Argentina.

El rol que desempeñaron los medios de comunicación masivos, fue determinante a la hora de crear una corriente de opinión que fuera volcándose a favor de la posición de los productores agropecuarios. Por supuesto, con la intencionalidad manifiesta de esos medios que, a pesar de decirse independientes, eran groseramente parciales a la hora de emitir opinión o de mostrar las imágenes.

Para muestra basta un botón: Durante el último acto que convocaron las entidades rurales, por un lado, y la convocada por el justicialismo, por el otro, se mostraba, en el realizado en Palermo una vista aérea, para vislumbrar una multitudinaria participación, mientras que cuando se emitían imágenes del acto de Congreso se lo hacía desde la plaza tomando imágenes individuales o a la pesca de algún lumpen o de un “servicio” que no tenga problemas en decir lo que se le ocurra frente a un micrófono, mientras lo ve la familia o sus compañeros de “inteligencia”.

Hubo un hecho notorio para los que seguimos el debate en el Congreso: cuando el legislador que argumentaba era favorable al campo, tenía micrófono e imagen abierta, mientras que cuando se argumentaba a favor de las retenciones aparecían opinólogos o comentaristas en “off” dejando simplemente la imagen de fondo del legislador sin poder escuchar el televidente el argumento.

Para rematar, la imagen digna de un melodrama del vicepresidente Cobos, que sabía que estaba en el centro de la mirada de millones de argentinos, y que luego fuera mostrada hasta el cansancio por los medios. Un hombre atormentado por tener que tomar una decisión, tironeado por un lado por sus convicciones de clase y por el otro por la responsabilidad que había asumido ante sus votantes, mostrándose a los dos días totalmente exultante y abrazado al toro presidencial.

El diario Clarín en su edición posterior a la votación en el Senado con títulos catástrofe afirmaba una crisis política en el seno del gobierno. En la edición matutina expresaba: “El campo ganó en la calle pero la ley saldría igual”. Los hechos y las decisiones tomadas por el ejecutivo demostraron la finalidad seguida por ese titulo, que no se dio tal cual ellos querían.

Pero no importa, los jueces mediáticos no pueden ser juzgados.

Comentario a parte merece la televisora estatal, que vaya a saber uno que papel jugaba, porque cuando se quería buscar información que, aunque no objetiva, no nos quisiera vender un buzón tan burdamente, se debía recurrir a los canales de cable “independientes”, porque el canal abierto del Estado estaba ausente. La gente en las calles, la pantalla de canal 7 en la NBA...

Que sirva de aprendizaje: La razón no ganó y la mayoría se vio afectada en sus derechos...

Lomas de Zamora, 2 de agosto de 2008

miércoles, 9 de julio de 2008

EFEMÉRIDES

Hay momentos en la vida de un país en los que determinados hechos históricos cobran un valor que, tal vez por décadas, parecían inapreciables. O simplemente fueron víctimas de esa curiosa ilusión y, hasta a veces manía argentina, de actuar como si no hubieran acontecido.

Desde marzo de este año vivimos en Argentina situaciones políticas que por momentos remiten a la idea de crisis democrática. Como todos sabemos ya que se repite hasta el cansancio, se trata de una oportunidad para el cambio.

Justo en estos últimos meses se conmemoraron acontecimientos de nuestro pasado que cobraron un significante muy particular. Ya que del acontecer entre el nacimiento y la muerte se trata la vida, un país no escapa a esa regla biológica pero en un contexto social y político más complejo.

Durante el transcurso del conflicto con el sector agrario representado por la “Mesa de enlace que no enlazó”, acontecieron aniversarios que bien podrían haber llamado a la reflexión de todos. Sí, de todos los argentinos.

El 24 de marzo y su rémora de homicidio y despojo; el 2 de abril, mezcla de dolor, resaca alcohólica y dignidad de una nación que no termina de ser; el 1º de mayo, la jornada que en Argentina alguna vez se transformara en celebración a los derechos conquistados por sus trabajadores; el 25 de mayo cuando parecía asomar el sol en estas tierras del Sur; el 16 de junio, de la impunidad y la barbarie de bombardear la ciudad de Buenos Aires y a sus habitantes para derrocar un gobierno constitucional y matar al presidente; el 20 de junio y el recuerdo de un hombre que dio absolutamente todo lo que tenía por la patria; un 1º de julio, en el que muriera quien instaurara un Estado de Justicia Social que tuviera vigencia por tanto tiempo a pesar de las veces que intentaron destruir ese Estado, y que no lo lograran hasta que apareciera la cuña más filosa del mismo palo y finalmente un 9 de julio, nuestra independencia, la voluntad de muchos hombres de vivir en libertad y soberanamente. No duraron mucho los festejos, pronto la Argentina estaría enfrascada en una guerra civil motivada por la lucha de intereses entre los terratenientes criollos, los caudillos del interior, el control de la Aduana, dejando de lado por largos años el sueño de San Martín, Bolívar y Belgrano, de una patria grande y para todos.

Parece mentira que un país con una historia tan rica en acontecimientos, muchísimas veces dolorosos, trate de tropezar veinte veces con la misma piedra. Que no se entienda que el odio genera más odio, que aún existan aquellos que lo único que los conmueve es su interés personal o corporativo, tanta indiferencia a los niños que aún se mueren de hambre, los que no pueden alegrarse por aquellos que pudieron mejorar en estos últimos años su nivel de vida, saliendo en muchos casos de un abismo sin final a la vista. Que

Y los conocemos, siempre fueron iguales. No son afectos a pagar sus impuestos, ni buenos sueldos, ni siquiera a inscribir sus trabajadores. No son afectos a gobiernos populares y muchas veces no lo fueron a la democracia. Mucha gente movilizada molesta.

Luego de sosegadas las alertas vocingleras de “sovietización” de la Argentina, es hora que tengamos un poco de madurez, de templanza. No significa deshacerse de toda mirada crítica hacia el gobierno, pero sí demos un paso adelante en nuestra formación y en nuestra lastimadas dignidad e independencia de criterio, teniendo una mirada crítica ante ciertos comunicadores y formadores de opinión sponsoreados casualmente por los mismos que defienden.

Muchos aniversarios se conmemoraron en este último tiempo, algunos revisten gloria y ejemplo, pero otros tuvieron que ver con la manipulación de la opinión pública, de la masa sin proyecto, del sometimiento. La verdad no es una sola pero acreedora de la realidad, nos pide esfuerzos como integrantes de una misma comunidad para que salgamos todos, porque ninguna comunidad puede desarrollarse mirando a la distancia a sus propias víctimas, los rezagados, los desposeídos. Aunque suene utópico tiene que ser posible.

Fernando Triviño
Villa Luro, 9 de julio de 2008
Argentina